¿50 años? Contratado

En nuestras civilizaciones más remotas, se confería al jefe de la tribu, que acostumbraba a ser la persona de mayor edad, la capacidad de decisión en última instancia sobre los asuntos claves que les acontecían. Y con esa fórmula primaria, el Imperio Romano supo poner en manos de sus senadores con más canas decisiones que han trascendido durante siglos. Afortunadamente, en los ámbitos familiares todavía las personas con mayor recorrido vital tienen un peso específico, pero no tanto así en el profesional.

¿Qué nos ha pasado para llegar a este punto en el que despreciamos laboralmente a los que tienen más de 50 años? Y digo los cincuenta años, atreviéndome a pensar que hasta las personas a partir de los 45 años padecen este problema.

O sea, que tenemos una ciencia médica que ha logrado ampliar nuestra esperanza de vida hasta los 80 años y nosotros somos capaces de jubilar a personas con 67 años, y no prestar atención a los de 50 porque los consideramos mayores, caros o no sé que otro tipo de chorradas más. ¡Vaya cracks!

Permitidme la expresión: ¡Pero qué mierda de sociedad estamos haciendo! Una sociedad en la que a los jóvenes se les explota en muchos casos como becarios, en la que solo empezamos a contratar a personas con discapacidad hasta que se redujeron las cuotas a la seguridad social correspondientes y en la que ahora rechazamos la experiencia de mis cincuentones del alma.

Me parece muy bien que las personas bien preparadas y con 30 años sean las más demandadas, que los headhunters prioricen estos perfiles que el mercado demanda, pero de ahí a desatender a este colectivo, me parece un lujo que como país no nos lo podemos permitir.

Mi gestor, al que le gusta contratar a personas con estas edades y tiene un gran criterio en este sentido, me dijo que eran personas que le ofrecían a su organización: experiencia, buen hacer y estabilidad. Y lo último lo subrayo especialmente porque lo que es seguro es que una persona que está en ese precioso tramo de la vida sabe valorar mucho su puesto de trabajo.

Personalmente comparto lo que decimos en management: persona al puesto y puesto a la persona, es decir, que hay un puesto para cada persona, que el talento siempre es bien recibido y que da igual la edad del candidato sino la valía demostrada. Pero con todo ello, mientras todos tengamos que hacer inexorablemente ese camino vital, tengo la esperanza de que sepamos poner en el lugar que corresponden a toda esa gente estupenda a la que me refiero, ¿no creéis?

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *