Chorradas sobre la motivación

Perdonad que inicie mi artículo con un modismo relativamente malsonante en el título, como lo es la palabra chorrada, pero es que hay veces que uno se cansa de escuchar necedades y tonterías sobre una materia tan importante como es la motivación, especialmente en el entorno empresarial.

Será porque estamos acostumbrados a utilizar conceptos que hemos aprendido o escuchado a terceros sin pararnos a entender bien qué significan, tal y como pasa muchas veces en la publicidad, de donde nos apropiamos de palabras y palabros que espetamos con alegría. De hecho, me acuerdo cómo en mi juventud algunos modelos de coches tenían como extensión de su nombre las letras GTI, sin que la mayoría supiésemos que significaban: Gran Turismo Inyección.

O quizás sea por otros motivos, pero tampoco es mi objetivo hacer un artículo semántico ni nada por el estilo, básicamente quiero apuntaros las que estimo cuatro chorradas más grandes sobre la motivación que se me vienen a la cabeza.

La primera de ellas es que en una empresa nadie nos va a motivar. Somos nosotros los que tenemos que ir motivados y, en su caso, es la propia organización la que deberá encargarse de incentivarnos, reconociendo con los premios oportunos los resultados que hayamos logrado y el plus de compromiso que hayamos demostrado. En cualquier caso, el incentivo es un complemento a la retribución y nunca un estímulo por hacer lo que estamos por contrato obligados a hacer.

La segunda es que no es lo mismo estar motivado que estar ilusionado. Me explicaré con un ejemplo para que se me entienda mejor. Es decir, yo puedo estar motivado para asistir a un curso puesto que tengo un motivo para ir, que se supone  es el de aprender. Pero el hecho de que esté motivado no implica necesariamente que esté ilusionado, puesto que la ilusión es la alegría que tenemos como consecuencia de vivir o participar en algo que realmente nos entusiasma.

La tercera chorrada sobre la motivación es pensar que por hacer lo que a uno le gusta, estar alineado con tú profesión e incluso triunfar, puedes vivir plenamente en un estado de motivación. El destacado cardiólogo, Valentín Fuster, lo explica de maravilla en su libro, El círculo de la motivación, en el que dice que ésta es transitoria y que pasividad, frustración, la propia motivación y satisfacción son los cuatro estados por los que pasamos las personas de manera consecutiva en nuestra vida. Pudiendo estirarse cada uno de ellos, pero nunca pudiendo permanecer anclados en ninguno por mucho tiempo. Lo que, dicho sea de paso, afortunadamente sucede puesto que una vida lineal sería muy aburrida. De este modo, cuando decimos que una persona está siempre motivada, lo que queremos decir más bien es que acostumbra a tener una actitud positiva frente a la vida que la hace presentarse como si lo estuviese, pero que obviamente no es exactamente lo mismo.

La última chorrada que he podido apreciar es que hay alguna empresa que te contrata para hacer una conferencia sobre la motivación, con una cierta intención de que les animes el cotarro, no sabiendo que para eso existen los animadores, que se trata de una especie bien diferente. Y, por tanto, no teniendo en cuenta que el objetivo de una de estas conferencias es la de hacer distinguir y pautar sobre la motivación, eso sí, de manera distendida para que el personal no se entretenga con los móviles.

Los seres humanos tenemos tres tipos de motivaciones: intrínsecas, extrínsecas y trascendentes. Las intrínsecas son aquellas que tenemos por el simple hecho de hacerlas, sin esperar ningún incentivo como contraprestación. Las extrínsecas son aquellas que se producen cuando los estímulos vienen por lo que recibimos a cambio: dinero, cargos, etc. Finalmente, las trascendentes, que son aquellas en las que la satisfacción viene por formar parte de algo, por ser miembro de un proyecto.

Pero al margen de los tipos de motivación, de modo muy resumido os diré que para estar motivado solo hay tres maneras prácticas para conseguirlo: aceptarnos como somos, con nuestras virtudes y defectos. Dedicarnos el máximo tiempo a cosas que nos gusten es la segunda. Y por último, fabricar metas constantemente,  explorando cosas nuevas.

Y como mañana no sabemos dónde estaremos, por si acaso hoy me voy a pegar un homenaje, que es otra forma de motivarse y pasar a la acción dejándose de chorradas, ¿no creéis?

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