Determinación despiadada

Para que las personas estemos motivadas son necesarias dos cosas: que tengamos un objetivo acorde con nuestros valores, con aquello que nos importa y nos guste, y que el retorno o posible retorno de ese esfuerzo nos merezca la pena. Sin ambas premisas no puede existir la motivación.

Pero hoy os quiero hablar sobre cómo actuamos cuando estamos motivados, que básicamente hace que tengamos la energía e ilusión necesarias para cumplir nuestros propósitos y sacar todo nuestro potencial personal. De este modo, hasta la semana pasada creía que quienes estaban en este punto, se habían convertido en unos convencidos de su propia causa. Y digo hasta la semana pasada porque cenando con mi buen amigo, Joan, me dijo que había otro grupo de personas dentro de los motivados, que eran los que le sacaban el máximo rendimiento a ese estado. Tras profundizar en el tema, me dijo que a esos él les llamaba “los que tenían una determinación despiadada”. Es decir, aquellos que estaban dispuestos a ultranza a hacer los sacrificios y desgastes necesarios para lograr sus metas.

Tras reflexionar un poco sobre dichos términos “determinación despiadada”, tengo que darle la razón a Joan. Existe un tipo de personas que fruto de su motivación y de ese pensamiento logran optimizar sus resultados. O lo que es lo mismo, mientras que unos aprovechan dicha convicción, otros la optimizan. Y para ello, el secreto no es más que el haber interiorizado esa meta y tener la actitud para desarrollarla, llegando hasta el límite de sus posibilidades, remarcando lo de límite.

Y es que hablando con personas que acuden a mis conferencias, he podido comprobar que todavía existe confusión respecto a lo que es la motivación en el entorno laboral. No existe una fórmula magistral para estar más motivados en el trabajo porque somos nosotros los que tenemos que ir motivados al mismo. La empresa, en todo caso nos tendrá que incentivar; es decir, nos tendrá que estimular lo suficiente, y reconocer los logros y aportaciones que hayamos hecho. Y también nos podrá remarcar y hacernos ver la importancia de los valores y medios que tiene el proyecto. Otra cosa es que si estamos en un buen entorno de trabajo, con buenos compañeros… nuestra motivación pueda ser mayor y nos ayude a estar más identificados con la organización, pero es un error cargar la responsabilidad a la empresa en exceso en este sentido. Entre otras cosas, porque si uno está desmotivado, siempre tiene la opción de abandonar la compañía.

Hecha esta distinción, voy a continuar con mi libro, pero hoy si me lo permitís lo haré de manera despiadada; aunque reconozco que el término tiene una acepción que en el difícil contexto económico y social que tenemos requiere saberse utilizar con atino, puesto que también nos hace falta mucha compresión, ¿no creéis?

1 comentario
  1. Ninfa says:

    Que bien, de acuerdo, la motivación depende de ti, y de haber elegido estar haciendo lo que te gusta en el lugar adecuado y contagiar a los demás y contagiarte de ellos, y cuando la pila baja rodearte de personas positivas, pensamientos productivos, recargar pilas y a despiadarse de nuevo para lograr las metas. Siempre aparecen las palabras adecuadas el momento preciso. Gracias.

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