El síndrome de la oruga

Esta semana he presentado mi último libro, El síndrome de la oruga, que es algo así como un estriptis personal para demostrar que es posible reinventarse profesionalmente y que existe un método para hacerlo con garantías. Pero no se trata de un desnudo externo, sobre el cual me hubiese sido más fácil decidir, sino que se trata de un desnudo interior en el que relato mis fallos y aciertos, con el fin de intentar conectar con todas aquellas personas que han vivido o viven por debajo de su potencial profesional. Es decir, que me he comprometido al máximo en el relato, al igual que lo hace el cerdo en los huevos con bacon; y donde la gallina simplemente se implica.

En mi relato expongo que toda persona pasa por tres fases en la vida. En la primera somos orugas. Se trata de una fase en la que el miedo, las preocupaciones y la presión por las obligaciones nos dejan poco margen para poder elegir con libertad y en la que es como si estuviésemos en  un túnel, que nos condena a vivir a oscuras, arrastrándonos por nuestra propia existencia. Se trata de una fase en la que podemos llegar a bloquearnos del todo porque nuestras creencias limitantes nos impiden ver y confiar en los potenciales naturales de que disponemos. Y en la que al final, simplemente lo que hacemos es sobrevivir.

La segunda fase llega si la persona es consciente de cómo está viviendo y decide cambiar el guión. Es la fase en la que la oruga se convierte en crisálida. Se trata de un periodo en el que los cambios vienen paulatinamente, si somos capaces de descubrir cómo somos. Y ese autoconocimiento requiere precisar cuáles son nuestras aptitudes o talentos naturales, cuáles son nuestras habilidades, capacidades o destrezas que hayamos adquirido mediante la formación correspondiente y experiencia profesional, y, por último, cuáles son nuestros valores. Y por valores se entienden aquellas cosas que son fundamentales para nosotros y por las que luchamos cada día al levantarnos de la cama. Fruto de tener claros estos tres aspectos podremos apuntar a encontrar una ocupación de nos guste y que encaje con nuestro potencial. Se trata de una fase en la que la persona comienza a ver la luz al final del túnel porque es capaz de fijarse objetivos y de confiar en ella misma.

Pero existe una última fase, que es aquella en la que la crisálida se convierte en mariposa y sale del túnel. Se trata de un momento en el que la persona conecta con su elemento, con aquello que le apasiona y donde es capaz de aportar sus visiones sin ningún tipo de limitación. Es una fase reservada a personas como Steve Jobs, Ferran Adrià, Gandhi… y muchas otras más que no son populares, personas de carne y hueso como nosotros que consiguen abrir nuevos caminos y oportunidades a otras muchas. Se trata de una fase sublime en la que mariposa consigue alzar el vuelo.

En el libro explico los detalles para superar cada fase que me han hecho crear mi propio método. Una técnica que mezcla las bondades de la psicología con las del coaching, aderezadas con algo de filosofía y management, y que básicamente permiten a la personas tener claro por qué su vida fue gris en el pasado y en la que descubren dónde está su auténtico potencial para convertirse en hombres o mujeres de valor en el futuro. Porque como decía Albert Einstein, es más importante convertirse en un hombre de valor que en un hombre de éxito.

De pequeño no me gustaba encajar, había asignaturas que no me interesaban, tuve profesores buenos y otros que no me reforzaron porque no tenían ni idea de cómo hacerlo, no sabía si lo que pensaba era interesante, tenía miedo a equivocarme, pero creo que distinguía bastante bien las chorradas de las cosas importantes… Ahora, pasados unos años, les digo a mis hijos que se equivoquen intentándolo cada día, me puedo permitir decir que no me gusta la gente que no es directa y decir lo que pienso y lo que me da la gana en cada momento. Pero lo más importante es que con mis libros intento ayudar a personas a que hagan lo mismo y sean libres, que es de lo que básicamente se trata esto de vivir como mariposas, ¿no creéis?

2 comentarios
  1. SILVIA BARRERA says:

    HOLA, ME ENCANTO EL SÍNDROME DE LA ORUGA, ME SENTI SUPER IDENTIFICADA.
    ESTUDIE INSTRUMENTACION QUIRURGICA, ME OFRECI PARA IR A MALVINAS EN 1982, Y LO VIVIDO DURANTE EL CONFLICTO CAMBIO MI VIDA.
    ME DEDIQUE A ESTUDIAR MANEJO DE OBRAS SOCIALES, ESTADISTICAS EN SALUD Y ADMINISTRACION HOSPITALARIA . HACE 5 AÑOS ME DECIDI Y ESTUDIE PROTOCOLO Y CEREMONIAL Y DESCUBRI MI VERDADERA PASION.
    APRENDI A MANEJAR.
    AHORA SOY UNA MUJER TOTALMENTE INDEPENDIENTE, QUE TRABAJA EN LO QUE LE GUSTA, NO ESTA MAL A LOS 56 AÑOS. GRACIAS POR RECIBIR ESTE COMENTARIO.

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  2. gloriavc2013 says:

    Interesante post para épocas de cambio y crisálidas decididas a avanzar hacia la siguiente fase.
    (Tal vez sea porque nací el mismo dia, que no año, que Steve Jobs…). Un saludo

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