¿Eres un creata o un innovador?

Muchas veces en el ámbito profesional utilizamos conceptos y palabras cuyo uso no es preciso. De tal forma que cuando alguien nos dice que a su empresa le falta creatividad, lo que quiere decir es que le falta innovación, dado que la creatividad es el arte de pensar cosas distintas mientras que la innovación es el arte de llevarlas a cabo.

Si aplicamos este concepto a un caso o contexto concreto, nos daremos cuenta de que muchas veces la ventaja no está tanto en tener buenas ideas, que también; sino en desarrollar las que tengamos, aunque ya estén inventadas o no sean tan especialmente buenas. Y en este sentido os pondré un ejemplo de dos bares que se han abierto con pocas semanas de diferencia frente a mi despacho. Ambos venden lo mismo, disfrutan del mismo tráfico de personas que pasan por delante y gozan potencialmente de las mismas posibilidades. Pero de facto no es así. Y no es así porque conociendo a los dos dueños, dado que voy alternándolos para tomar el café matinal y hablo con ellos, uno ha decidido poner una pequeña terraza en su entrada y el otro no. El resultado de todo ello es que a uno le han mejorado las ventas considerablemente en la pasada campaña de verano y, con ello, al mismo tiempo se ha convertido en el líder de ese tramo de calle; algo que al otro le costará tiempo recuperar, si es que lo consigue, porque quien prueba cosas en este sentido en poco tiempo acabará tomando más ventaja con otras novedades que se proponga.

Pero es que en lo personal también sucede lo mismo, hay quienes no cesan de tener ideas y siguen ocupando la memoria de su ordenador central mental con datos e intuiciones sobre cosas o chorradas mil, mientras que otros se llenan los bolsillos haciéndolas realidad. Por ello, toca trabajar lo de la valentía desde cualquier entorno formativo, que sumada a la determinación se convierten en un cocktail explosivo para los que siendo de un perfil corriente total, puedan tener más oportunidades en esta fantástica carrera de la innovación y las oportunidades personales en la que estamos todos metidos.

Con todo ello y haciendo alusión a uno de mis artículos más leídos, dejaros de hacer pajas mentales y poned en marcha vuestras ideas convirtiéndoos, no vaya a ser que algún mediocre del cuaternario se acabe cruzando en vuestro camino y tengamos que acabar diciendo que el tipo era mejor, cuando el del talento y las grandes ideas era tú, ¿no creéis?

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