Fraude

No me gusta la política, pero hay que seguirla y participar de la democracia. No me gusta el arte de camuflar lo que no es cierto ni tampoco me gustan los combates dialécticos sin profundidad. Y todo eso es lo que vimos anoche. Un debate de este tipo no lo puede ganar el más rápido u ocurrente, lo tiene que ganar el que presente el mejor programa electoral, el que transmita mayor credibilidad y preparación para abordar los retos que nos ocupan como país.

La parte del espectáculo mediático se cubrió, pero me parece lamentable como dos aspirantes a presidente del gobierno se perdían en temas como el honor, que nunca puede estar en cuestión en estos foros, por alguien que nos va a representar al máximo nivel. Claro que también teníamos que suponer que los presidentes del gobierno hablaban perfectamente inglés, y todavía eso parece que no es así.

Hay mucha gente sin trabajo. Necesitamos un modelo de país que pueda hacer que las personas vivamos mejor, alguien que encuentre la manera de hacer que Catalunya se encuentre más cómoda en España, gestores que no nos roben, y a cambio lo que tenemos es a dos contendientes que se pelean por ver quien cobra menos, quién ha hecho el agujero de las cuentas públicas más grande y quién mete la leche dialéctica más grande. ¡Qué cutre!

El enfoque del debate debe de cambiar, también el presentador, que no estuvo a la altura. Sin duda, nos merecemos algo mejor.

El liderazgo no lo entiendo así, ni tampoco lo explico así en mis conferencias. Lo de anoche fue una competición indeseable, un fraude a la inteligencia y una propuesta tentadora para cambiar de canal, en una televisión que da pena porque fabrica contenidos chorras que nos idiotizan a marchas forzadas y que hace que a algunos, el fraude de anoche les pareciese el correcto. ¡Qué cutre! ¿No creéis?

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