¿Homo sapiens o homo tontus?

Lo que nos depara la felicidad es un equilibrio en nuestra forma de vida. Y para ello necesitamos cuidar nuestra cuerpo y nuestra mente, y respetar nuestros valores, lo que realmente nos importa. Cuando no lo hacemos, ¿podemos hablar de homo sapiens o es más adecuado hacerlo de homo tontus? 

“Tu corazón te ha dado una señal. Esta subida de presión es una tarjeta amarilla y, al mismo tiempo, una demostración clara de que estás forzando a tu corazón. Tienes que cambiar de inmediato tus hábitos” Con estas palabras un amigo mío posiblemente salvó su vida y comenzó a vivirla de otra manera, con mayor equilibrio y sentido, al mismo tiempo.

Conforme vamos cumpliendo años nuestro cuerpo va sufriendo un desgaste del que muchas veces no somos conscientes. De tal modo que cualquier abuso desmedido que hayamos hecho en el pasado queda anotado y puede tener un coste que tarde o temprano tengamos que pagar. Lo cierto es que aprendemos a rectificar nuestros hábitos cuando tenemos un susto como el que tuvo mi amigo, o cuando disponemos o nos hemos procurado de tener una cultura o conocimientos que nos permitan gestionar adecuadamente nuestras posibilidades.

Todo nuestro cuerpo requiere un mantenimiento en mayor o menor medida, y no solo algunas partes del mismo. Y ese mantenimiento está sometido a una ley universal que dice que no podemos funcionar por encima de nuestras capacidades, o que si ese sobreesfuerzo no es compensando proporcionalmente, los problemas están servidos.

Pero hay muchas personas que se saben cuidar en lo físico y no en lo mental. Y lo cierto es que nuestro cerebro también requiere un mantenimiento. Y es que el ser humano no puede soportar el estrés crónico y hay personas que viven estresadas durante años e incluso décadas. Al igual que hay personas que duermen pocas horas, que nunca hacen cosas nuevas o que nunca realizan actividades que son importantes para ellas. Y qué duda cabe, esa mala gestión y los sobreesfuerzos con el tiempo acaban dañando nuestro cerebro, haciéndonos envejecer prematuramente y enfermando. Pero es que además está demostrado que las personas que padecen de estrés crónico acaban tomando peores decisiones, comenten más errores y son menos hábiles en las relaciones sociales.

Con todo ello, la mejor pauta a seguir es tener claro que debemos cuidarnos de verdad para proteger así nuestro potencial y que hay objetivos que no valen la pena porque rompen esa fina línea del equilibrio que todos necesitamos para vivir con posibilidades de ser felices.

Esta imbecilidad supina de querer vivir con prisas, ambicionando desmedidamente sin disfrutar del paso de los minutos o de las cosas importantes, es algo que toca explicar mejor en los colegios y en los hogares, porque de lo contrario las tarjetas amarillas se pueden convertir en rojas, y es ahí cuando se acaban todos los partidos. En consecuencia con lo dicho, cada vez creo que somos más homo tontus que homo sapiens, ¿no creéis? … aunque afortunadamente el tema lleva arreglo con una buena dosis de actitud, como en casi todo.

 

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