Liderazgo o líder-haz-algo

Sin el ánimo de entrar mucho en materia política en mis artículos, he elegido las controvertidas elecciones autonómicas de Catalunya para poner la atención en una lección básica de liderazgo que me parece interesante no olvidar: sin líder no hay proyecto. Con el diccionario en la mano, el liderazgo es el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en la forma de ser de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo en el logro de metas y objetivos.

De este modo, parece que en el escenario político referido se ha producido un claro vacío de liderazgo por parte de quienes gobiernan este territorio o, mejor dicho, que el mismo sólo está existiendo para una parte de la ciudadanía representada. Algo aún más doloroso si cabe cuando los no representados ven que quienes reclaman más recursos los despilfarran en consultas electorales cada dos por tres, o desatienden los problemas de supervivencia de la población por los suyos propios. Pero también existe miopía por quienes desde el gobierno central no acaban de entender que con su actitud el problema solo hace que crecer y que se deben de integrar nuevas variables al guión.

Pero, ¿qué pasa cuando un grupo de personas no comparten el objetivo que las unía? Pues que si quien tiene la potestad no busca integrar y crear puentes, el grupo se acaba enfrentando y ambas partes acabarán perdiendo. Para evitarlo es necesario querer negociar y estar dispuestos a perder algo, si fuera el caso, y cambiar lo que sea necesario cambiar.

Si esta actuación política catalana la llevamos al mundo de la empresa y en una organización algunos no compartiesen un cambio en la misión del proyecto, la empresa acabaría perdiendo competitividad, empeorando su clima laboral y pudiendo llegar a peligrar su continuidad. Por ello, para avanzar es fundamental contar con líderes a la altura de las circunstancias.

Y es que cualquier organización o territorio… necesita líderes para progresar, pero los líderes han de serlo para todos o para una amplia mayoría, no para alguno de los grupos o corrientes de opinión. Cualquier enfoque que no respete este principio, estará abocado al fracaso y la dificultad, o a escenarios irresponsables de cartón piedra.

En cualquier caso, no es liderazgo ver cómo se le pregunta a los ciudadanos si quieren más a papá o mamá. A mi modo de ver, la clave de todo ello es qué tienen que hacer papá y mamá para que yo sea más feliz, y que no me pasen la pelota de sus problemas. Por eso, en este momento, más que liderazgo, pido a quien corresponda aquello de: LIDER-HAZ-ALGO, ¿no creéis?

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