Liderazgo y gestión emocional

Los nuevos líderes necesitan ser excelentes gestores emocionales. El hecho de que éstos tengan la formación técnica adecuada ya no es diferencial porque se sobreentiende que todos deben de tenerla, pero lo que ahora se está haciendo imprescindible es que sepan motivar y estimular la evolución y la adaptación a los cambios de sus equipos, de manera permanente.

Pero para ser justos, el uso de las emociones ya se venía aplicando en el mundo empresarial desde principios del siglo pasado, de la mano de la publicidad. Y es que corrían unos tiempos en los que el explicar las bondades de los productos de manera racional ya no era suficiente y se hizo necesario ofrecer argumentos que llegasen al corazón de los consumidores, y que los hiciesen sentir algo así como una casta especial. Fruto de ello se crearon los primeros clubs de usuarios que han dado pie a lo que conocemos como comunidades, tan importantes cuando hablamos de redes sociales y de los nuevos canales de comunicación.

Pero lo cierto es que desde la Revolución Industrial hemos pasado de estar preocupados por producir más, a estarlo por controlar. De tal forma que todo lo que no fuese eficiente y no se pudiese justificar mediante ratios, tenía dudosas posibilidades de sobrevivir. Y de este modo, habíamos creado un sistema de trabajo que erosionaba en gran medida a las personas, que ahora ha llegado el momento de compensar, dando paso a una forma de dirigir que pone más el acento en lo humano.

De este modo, en los próximos modelos de gestión veremos como pasaremos de preocuparnos por la innovación, la calidad y la optimización, a hacerlo por la escucha, la comunicación y el compromiso, creando en su conjunto un estilo de dirección centrado en mantener las actitudes y las emociones a buen recaudo. Se trata de un esquema de trabajo alternativo que pretende llegar a la rentabilidad por la vía del compromiso con la misión de las compañía y que indudablemente requerirá de líderes especialmente sensibles a las necesidades emocionales de sus equipos y a buen seguro más perdurable en el tiempo.

En todo ello, nuestra sociedad también tendrá que integrar en el sistema educativo de las próximas generaciones la formación oportuna en esta materia, con el fin de identificar, interpretar y gestionar las emociones de manera adecuada. Handicap que se tendrá que cubrir desde una óptica general que logre potenciar los talentos de los chicos y no que siga pretendiendo hacerlos encajar en el sistema.

La parte más importante de la calidad de vida de las personas es su salud emocional y, de este modo, el mundo de la empresa no podía quedar al margen. Creo que a tan noble causa no podemos hacerla esperar ni un minuto más, ¿no creéis?

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *