Lo importante y lo que no lo es

Hace unos días me di cuenta de lo confundidos que andamos por la vida y de cómo nos empeñamos en preocuparnos por cosas que no son importantes, aunque nos lo puedan parecer. Pero para aprender esta lección vital, parece que es necesario el pasar por algún episodio extremo, algo que ponga en cuestión nuestra supervivencia y que nos meta el miedo en el cuerpo.

Justo antes de la pasada Semana Santa pasé por una experiencia de este tipo y  un diagnóstico médico fue el responsable de que reparase en el referido error. Se trató de una circunstancia extrema sufrida por una persona muy especial para mí la que me hizo dar un paseo por el bosque de la vida sin sentido y por la avenida de la desesperanza. Uno de aquellos golpes que te hace olvidar la agenda, acariciar una  ansiedad galopante, esconderte debajo de la almohada y llevarte a un bloqueo mental que te impide hacer la mayoría de cosas. Y casi sin darte cuenta, te conviertes en un ser diminuto y tu humildad forzosamente se dispara, tocas con los pies en el suelo como nunca antes lo habías hecho. No entraré en más detalles sobre el episodio. Me quedo con la anécdota vital y la moraleja, esperando no olvidarme de ella nunca más, porque para vivir una vida apasionante es fundamental saber separar el grano de la paja, lo importante de lo que no lo es, ¿no creéis?

3 comentarios
  1. rodolfo says:

    Hola
    por eso desde siempre “admiiro” a esas personas que se dan cuenta de eso sin pasar por una situación mala o extrema

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  2. Alejandro J.Román says:

    Excelente reflexión sobre lo importante y lo que no lo es. A propósito en mi labor profesional como director de proyectos muchas veces he tenido que poner énfasis en la toma de decisión en lo que se considera urgente e importante que estan muy lejos de parecerse. Al puntal tal que los usos y costumbres en la dirección de proyectos. Muchas veces lo urgente no es lo importante…! , Gracias por aporte

    Alejandro J.Román

    Responder

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