Los olvidados de las empresas

En este artículo quiero rendir un homenaje a todas aquellas personas que cada día se esfuerzan por hacer bien las cosas en las empresas y a los que no se les suele reconocer adecuadamente, convirtiéndose en los grandes olvidados. Y como son gente estupenda, que es obvio que no tienen abuela, hoy me da la gana de dedicarles en este artículo diciéndoles que SON LOS MEJORES.

Ahora que reconozco que me he quedado a gusto, puedo pasar a argumentaros la importancia que tiene este amplio colectivo de personas que en cierto modo suelen pasar desapercibidas en las organizaciones y que acostumbran  a ser personas que valen mucho la pena. Seguro que todos conocéis a más de uno. Me refiero a esos líderes anónimos, que no buscan la fama y que parece que funcionen con motores diesel, pues mantienen la eficiencia constante en sus puestos de trabajo a cambio de los mínimos estímulos. Suelen ser personas discretas, observadoras, bien educadas, inteligentes, con un pronunciado sentido de la responsabilidad y que no suelen hablar mal de nadie. También suelen ser personas que centran su energía en acabar las cosas y, lo más importante, en acabarlas bien. Y suelen ser unos seres casi invisibles, con los que se cuenta pero que nadie sitúa en el centro de la foto del éxito, donde les correspondería estar por méritos propios.

Sus jefes acostumbran a darles información puntualmente e incluso les piden la opinión de algunos temas, además de por su criterio, con el fin de que sientan que cuentan con ellos, pero a la hora de la verdad no es así porque son los últimos a los que se les sube el salario, se les mejoran los incentivos y se les atienden sus necesidades. Son personas de sólida valía, que les gusta jugar en equipo y que siempre están cuando se las necesita. Y que, lamentablemente, están peor considerados que los pelotas e ineptos con gracejo, para desdicha de todos.

Con todo ello, hoy quiero poner mi granito de arena para hacer ver a quien corresponda, que si tiene personas de este tipo en su organización, no haga que sean los grandes olvidados y que piense que éstos son los auténticos pilares de su organización. Que dejen de engañarlos, que les miren a los ojos y les digan: te necesito, eres clave en la organización… y que luego lo acompañen con hechos, no con palabras.

Mis queridos olvidados de las empresas son personas estupendas y que echamos de menos cuando ya no las tenemos en nuestras filas. Y precisamente por eso, permitidme que hoy haga de Robin Hood de todas ellas, porque no me imagino que el liderazgo del futuro, ese del que hablo en mis conferencias, no repare este clamoroso y antiguo error, ¿no creéis?

Nota:

Esta semana aprovecho para recomendaros un fragmento de una de mis últimas conferencias:

http://www.youtube.com/watch?v=j0jHbLVKxIo

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