Marca personal, ¿dejas huella?

Hay personas que dejan huella porque dicen cosas brillantes . Otras que lo son por la forma en que lo dicen. Pero existe un tercer grupo de personas que nos calan porque tanto lo que dicen, cómo la forma en que lo dicen, hacen que no las podamos olvidar.

En el primer grupo nos encontramos a personas relevantes por sus logros. Albert Einstein sería una de las más destacadas en esta clasificación porque lo que aportó a la humanidad con su teoría de la relatividad y sus investigaciones, realmente ha ayudado mucho a la sociedad. Pero también existen otras muchas personas que han hecho aportaciones notables, que no son conocidas, y que merecen formar parte de este elenco.

Hay otras personas que impactan por cómo dicen las cosas. Gandhi es un estupendo ejemplo en este sentido, pese a que también lo fue por el contenido de su discurso. Son personas que tienen la capacidad de llegar al corazón con su forma de exponer y que gozan de credibilidad porque no suelen incurrir en incoherencias entre lo que explican y lo que hacen, pudiendo seducir a todo tipo de personas.

Pero en este segundo grupo de personas también las hay que destacan por el folclórico espectáculo que rodea sus actuaciones. Es decir, que se crean un personaje, lo alimentan de la más honda banalidad y pose, le dan una capa de barniz diciendo tonterías sobresalientes y se dedican a intentar vivir del cuento hasta que el cartón-piedra del que están hechos se derrite y desaparecen.

En el tercer grupo están las personas que tienen cosas importantes que decir y que las saben decir de la manera adecuada. Y estas personas son un auténtico diamante en bruto, puesto que  podrían desarrollar una marca personal si lo deseasen, en una sociedad que lo está demandando. Pero antes quiero explicar brevemente qué significa eso de marca personal: el personal branding consiste en desarrollar acciones de manera organizada para ser conocido o influir, logrando un posicionamiento con el que se te va a asociar públicamente.  Y la marca personal es el resultado de haber logrado con éxito que todas esas acciones fuese efectivas.

Hecha esta matización y si te planteas construir tu propia marca, te recomiendo que estés seguro de si realmente eres del tercer grupo, que tengas claro si puedes cubrir una necesidad en el mercado, que tengas claro si eres diferencial y si finalmente estás en condiciones de dejar huella. Para ello deberás empezar por hacerte una auditoría mediante la que definir tus propios puntos fuertes, un plan para desarrollar tus contenidos, actuaciones y promociones, y comprometerte con el proyecto, dado que la consolidación no es algo que vaya a fraguarse en dos días.

Pero si quieres dejar huella sin un espíritu comercial, intenta ser una buena persona o haz bien tu trabajo, y haz felices a quienes te rodean. Y para eso no hace falta que te plantees hacer una marca, basta con que tengas el propósito de lograrlo, ¿no creéis?

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