Me molan los lunes

No podía estar más en desacuerdo con el genial Bob Geldof con el título de su extraordinaria canción, I don’t like Mondays (No me gustan los lunes). Y os explicaré por qué.

Para empezar, que te gusten los lunes tiene bastante más morbo a que te gusten los viernes, pues eso le gusta a casi todo el mundo. Pero es que los lunes tienes la posibilidad de empezar cosas que se te han ocurrido, tienes la posibilidad de corregir lo que hiciste mal la semana pasada, puedes acabar lo que te quedó pendiente de los días anteriores o también puedes hacer lo que te de la gana, que es otro excelente plan. Se supone que es un día en el estás pletórico de energía porque has descansado durante el fin de semana. Yo, por ejemplo, es el único día que acabo de ver las películas que emiten en tv por la noche porque a partir del jueves me duermo entero sin llegar las once. Pero lo más importante es que es un día en el que puedes seguir dando curso a tus proyectos, tus sueños, lo que realmente te apetece hacer.

Claro que también entiendo que si eres una persona que no tienes retos, que tu trabajo no te gusta, que tu jefe no te motiva, que no le ves mucho futuro a lo que estás haciendo… es normal que  ese día se te haga más cuesta arriba. Pero todas esas circunstancias o sensaciones no son culpa del lunes sino de que no afrontas tu vida con valentía, de que estás negativo, de que no haces nada efectivo para dedicarte a lo que te gusta ni para corregir tu situación.

Tampoco me gustan los comentarios simplistas de algunas personas que llegados al jueves, te espetan: que bien, ya se acaba la semana o ¡suerte que mañana es viernes!, como si tuvieses que compartir su hastío porque llegue ese inexorable día con un especial deseo. Nada más lejos. A mi me molan los lunes, los martes, los miércoles… y prácticamente todos los días en los que puedo hacer lo que deseo.

Y es que cuando tienes ilusiones que tú mismo te has creado, porque nadie más te las va a crear, lo que menos piensas es en el tiempo. Centras toda tu energía en lo que te ocupa y las horas te pasan volando. Y ese es el espíritu con el que intento funcionar cada semana. Ahora mismo, no os lo voy a negar, estoy muy ilusionado con mi nuevo libro, El síndrome de la oruga. De hecho, la semana pasada ya recibí algunos mails al respecto que me emocionaron. Pero esa alegría tengo que compartirla con vosotros, no me la puedo guardar. Y al compartirla, recibo más energía que me permite seguir repartiéndola sin un fin.

Mirad, os explicaré una fórmula que a mí me funciona para que os gusten los lunes: tener retos, ponerle agallas a la vida, confiar en uno mismo, pasar a la acción y sacarte de encima a todos las personas tóxicas que te cruces en el camino.

Cuando ayer por la tarde le explicaba a mi hijo mayor respecto de este artículo, le pedí que me resumiese lo que había entendido sobre todos estos argumentos y me contestó de manera contundente: Papá, a ti te molan los lunes. Creo que no se puede simplificar mejor lo que pienso al respecto ni tampoco un mejor titular que lo exprese, ¿no creéis?

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