Nada es lo que parece, las cosas son lo que son

¿Qué es lo que nos hace opinar sobre cosas que no sabemos? ¿Por qué regalamos comentarios gratuitamente? Nada es lo que parece, las cosas son lo que son. No obstante, nos encontramos frente a un problema de imbecilidad que hace que emitamos opiniones que simplemente creemos, pensamos, imaginamos… que son así, pero que no es cierto que así sean. Brother, si actúas así, algún día alguien te dirá que: ¡La cagaste Burlancaster!

La primera piedra de la Sagrada Familia se puso en 1882. De tal forma que si se terminase en 2026, se habrán empleado 144 años en construirla. Pero Antonio Gaudí no puso la primera piedra, la puso el arquitecto Francesc de Paula Villar, quien por desavenencias con el ayuntamiento tuvo que dejar el proyecto al cabo de un año. Ya en manos de Gaudí, cambió el estilo neogótico inicial y lo dotó del estilo modernista que lo caracterizó.

De esta historia podemos obtener varias conclusiones. La primera es que popularmente muchos le atribuyen a Gaudí toda la obra, cuando no fue así. Segundo que el proyecto se considera íntegramente modernista, pero lo cierto es lo fue gracias a la importante transformación que le imprimió el maestro con posterioridad. Tercero, que pese a que algunos piensan que la Sagrada Familia es una obra contemporánea de las que más tiempo se ha empleado para su construcción, no saben que es la que más en toda Europa, de las que se tiene constancia en estos momentos. También es cierto que no es comparable con los 2000 años que se tardó en construir La Gran Muralla China, pero si pensamos que la Torre Eiffel solo se tardó en construir dos años, nos da una idea de qué estamos hablando.

También hay personas que piensan que Gaudí era rico, puesto que había trabajado para la burguesía, pero lo cierto es que no era el caso, se conformaba con poco y vestía de manera poco cuidada; tanto que en el día que tuvo el accidente nadie lo reconoció en el suelo. Incluso en 1926, cuando fue atropellado por un tranvía en el cruce de las calles Bailén y Gran Vía, los taxistas se negaron a llevar a un pobre vagabundo hasta el hospital (más tarde la guardia urbana los multó por no atender a un herido).

Con todo ello, en el caso de Gaudí nos encontramos que las imprecisiones son muchas respecto a él y su obra; algo que suele pasar cuando hablamos de cosas que nos sabemos en profundidad. De ahí que los seres humanos juzguemos a otros sin saber bien lo que son, lo que hacen, por qué lo hacen… perdiendo importantes detalles al respecto que varían sustancialmente sus gratuitas conclusiones, pero la imbecilidad humana tiene estas cosas, ¿no creéis?

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