No existen los límites, ¿o sí?

Creo que todos nos hemos preguntado dónde está nuestro límite en algún aspecto de la vida. Y es que al ser humano siempre le ha gustado medir hasta dónde puede llegar haciendo las cosas. Buscando alguno de estos límites he encontrado varios del tipo físico que realmente son sorprendentes, como el de un estudiante de San Diego (California), Randy Gardner, que fue capaz de pasar 11 días sin dormir. O como el del holandés, Wim Hof, que consiguió el récord de resistencia al frío al permanecer sumergido en hielo durante 1 hora y 12 minutos. Usain Bolt corrió 100 m en 9,58 s, pero según Mark Denny, de laUniversidad de Stanford (California), estima que se podría llegar a los 9,48 segundos, es decir, justo 0,1 s por debajo del actual récord de Bolt. El mayor período sin alimento registrado en la historia fue la huelga de hambre de Kieran Doherty, en 1981, quien murió después de 73 días. Chao Lu es capaz de recordar 67.890 dígitos de π. Stephane Mifsud estableció un récord mundial al aguantar la respiración (apnea estática) durante 11 m 35 s. La temperatura interna normal de nuestro cuerpo es de 37ºC, pero Anna Bagenholm cayó  a un río helado y quedó atrapada durante 80 minutos a 13,7º C…

Después de todos estos ejemplos, es fácil darse cuenta de que cotidianamente estamos muy lejos de nuestros límites reales. De que el ser humano es capaz de mejorar en todo lo que se proponga. Y de que no existe el límite sino las limitaciones. De tal forma que nuestra sociedad fabrica a diario quejicas, fomenta la sobreprotección… Y de este modo, hemos fabricado un ejército de “mierdecillas” que piensan que todos les pasa a ellos y que no pueden hacer más de lo que hacen. A este paso, llegaremos a crear el día del “mierdecilla”, aunque los norteamericanos intentarán convencernos antes para celebrar el Día de Acciones de Gracias. Pero, no obstante, quiero pensar que en esta sociedad sabremos antes reconocer que los méritos tienen que ser para todos esos héroes anónimos que cada intentan ponerse nuevos límites y que los saben aplicar en causas interesantes. Esos son los hombres y mujeres a los que vale la pena escuchar en estos tiempos. Tipos y tipas que saben poner el límite donde les da la gana, ¿no creéis?

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