Palabras útiles: NO

Ernest Hemingway decía que tardamos dos años en aprender a hablar y toda la vida en aprender a callar. No obstante, hay otros muchas cosas importantes que no llegamos a aprender nunca o, si lo hacemos, tardamos mucho en ponerlas en práctica. Y una de ellas es el aprender a decir NO.

Hay personas que no dicen no porque tienen miedo a que no siente bien lo que les gustaría decir. Hay otras que no saben o quieren decir no porque temen que la negativa les cierre puertas. Algunas otras no dicen no porque se sienten inferiores y ni se plantean hacerlo. Y es que, qué duda cabe, es mucho más fácil decir sí o amén a todo, que vienen a ser lo mismo, porque genera menos problemas y además le sueles caer mejor a todo el personal.

Frente a las numerosas veces que nuestros padres nos educan con el no y que Serrat supo recoger en su canción: “niño, eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca…”, hay niños que en su infancia ya son capaces de decir no y dejarnos ver lo acentuada que es su personalidad. Lo cierto es que en la mayoría de los casos empezamos a poner en práctica lo del no en la adolescencia, también con nuestros padres, marcando la distancia respecto de lo que ellos opinan de las cosas y nuestros puntos de vista. Sin embargo, en muchos de estos casos se trata de un no reactivo más que un no profundo, que es la que quiero referirme.

Por otro lado, hay personas que son valientes diciendo no y lo hacen con contundencia. Son personas de las que nos es fácil acordarnos porque en muchas ocasiones nos identificamos con ellas e incluso no sólo pensamos lo que ellas piensan sino que nos hubiese gustado haber dicho lo que ellas han dicho y en el momento en que lo han dicho, llegándolas a admirar en cierto modo por ello. Son personas de las que nos enamoramos incluso por el generoso descaro que caracteriza a algunas de ellas.

Solo cuando algo colisiona frontalmente con nuestros intereses casi todos sabemos decir no, y sin duda creo que es insuficiente. El tipo de no que hoy os propongo que practiquéis es el: no quiero seguir así, no me estoy valorando, no me voy a engañar más, no lo estoy dando todo, no estoy aprovechando mi potencial, no estoy pasando a la acción, no me estoy respetando… que vienen a marcar un antes y un después en nuestros comportamientos y en nuestra manera de conducir nuestra la vida. Y que son una demostración de que nos aceptamos, de que sabemos lo que queremos mejorar y de que llegaremos a donde nos propongamos porque confiamos en nuestras capacidades. ¡Ole por todos los que ya sois así!

Claro que también son interesantes los no referentes a: no me cuentes milongas, no me vendas más motos… y que vienen a sacar brillo a nuestra opinión frente a chulillos o chulillas de tres al cuarto que nos la intenta colar de vez en cuando.

Bueno, ahora me apetece deciros que no me voy enrollar más, no vaya a ser que me aleje de mi humilde objetivo de hablaros de las bondades selectivas del no, ¿no creéis?

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *