Preguntas para valientes

Manolo tenía 15 años. Jugaba bien al baloncesto. Era bueno y tenía talento, pero un buen día dejó de mejorar. ¿Por qué no triunfó Manolo en el baloncesto? Manolo no triunfó porque no quiso hacerse las preguntas oportunas y, sin resolver éstas, tampoco sirve de gran cosa lo de tener una buena actitud. Las personas necesitamos un mapa para hacer el camino de la mejor manera. ¿Y qué fue de Manolo en la vida? Pues siempre pudo hacer cosas muchas más grandes de las que consiguió. ¿Y fue feliz, Manolo? No del todo, porque siempre supo que podía haber sido más grande de lo que fue.

Moraleja: Hazte preguntas y contéstatelas. Me explicaré…

A las personas nos cuesta hacernos preguntas porque no nos gusta decirnos la verdad, especialmente cuando sabemos que las posibles respuestas que nos vayamos a dar no son de nuestro agrado. De este modo, en esos casos tomamos la opción más cómoda, que es la de evitar caer en ese juego, pudiéndose dar el caso de que no nos las lleguemos a formular nunca. Pero, como habréis podido imaginar, no me estoy refiriendo a hacernos preguntas triviales, sino a aquellas que nos llevan a resolver problemas importantes de nuestra andadura vital.

En este sentido, hay tres preguntas muy esclarecedoras en momentos en los que profesionalmente podamos estar perdidos: ¿Cuál es tu objetivo? ¿Qué te falta? y ¿Qué puedes hacer para conseguirlo?

La primera de ellas es la más difícil de contestar, puesto que para ello debemos de conocernos muy bien. De hecho, la gran diferencia entre los ganadores y los que no lo son es que éstos tienen claro su objetivo, además de una determinación despiada para lograrlo. Pero lo cierto es que muchas personas no saben con certeza lo que quieren hacer, otras muchas lo saben pero sin mucha precisión, y tan solo unos pocos saben con total seguridad lo que quieren.  A partir de ahí, el que unas personas logren o no el éxito, es mucho más fácil de comprender.

La segunda pregunta no presenta tanta dificultad, puesto que se trata de concretar las herramientas para lograr ese objetivo. De este modo, si yo he definido que quiero correr una maratón, el aspecto fundamental para lograrlo será el poner mi cuerpo en el estado de forma adecuado. Premisa de la que dependerán otras necesidades como: tener un preparador físico, un plan de entrenamientos, una alimentación determinada, una equipación adecuada, etc.

Y la tercera consiste en saber con qué medios cuento y cuáles me faltan para lograr el objetivo.

Con todo ello, es fácil darse cuenta de que una de las claves del éxito de muchas personas radica en haberse hecho preguntas valientes. Para lo que hace falta ser muy sincero, saber en qué momentos debemos de hacerlas y tener la valentía de querer llegar hasta el final, con el fin de no dejar nuestra vida en punto en el que quien la dirija sea el piloto automático y no nosotros mismos.

Manolo fue un buen chico. El resultado final de su existencia fue correcto. Pero lo cierto es que no podemos olvidarnos de que Manolo podía haber sido excelente y no quiso, ¿no creéis?

Libro: Reinvertarse profesionalmente.

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