¿Qué tienen que ver los tópicos coñazos sobre el calendario y los estiramientos?

En Europa nos regimos por el calendario gregoriano, promovido por el papa Gregorio XIII en 1582, que vino a sustituir al calendario juliano, instaurado por Julio César en el año 46 a.c., y en el se estipula que el año comienza el 1 de enero. Sin embargo, en el calendario chino el año comienza el 19 de febrero. Para los mayas el año comenzaba el 11 o el 13 de agosto, puesto que existen discrepancias al respecto. Con ello quiero decir que un poco el calendario ha comenzado siempre donde cada civilización ha querido que comience. En mi caso voy un poco más allá, puesto que soy de los que piensa que el año comienza cuando cada uno quiere que lo haga; es decir, que para mí comienza en septiembre, porque es un momento en el que tras el descanso vacacional consigo afinar las ideas, los hábitos y los proyectos que quiero abordar en la siguiente temporada. Es decir, que es un momento en el que empiezo a escribir en la libreta que llamo de: ACCIÓN.

Pero lo malo de septiembre es que comienzan los cursos de todo tipo y el uso de expresiones-coñazo como: “En septiembre me apuntaré al gimnasio, a estudiar inglés…”, por las que siento un especial rechazo, y que le quitan un poco de glamour al enfoque.

También me parece un topicazo con grandes tintes de falsedad lo de desear un feliz año la noche del 31 de diciembre. Y ya no digamos lo de enviar whatsapps de corta y pega a todo el personal con la misma propuesta.

Nunca he sido una persona a la que le haya gustado mirar el calendario, pero conforme van pasando los años sí que le ido dando más importancia al tiempo, que no son precisamente la misma cosa. De este modo, os voy a explicar uno de mis propósitos para la próxima vuelta al cole, y es que le voy a dedicar cada día unos quince minutos a hacer estiramientos. Si, sí, estiramientos. Y os diréis, ¿por qué? Pues porque hace unos veinte años un taxista me dijo que gracias a esa rutina él no estaba en una silla de ruedas, tras muchas horas conduciendo. Cuando le oí decirlo pensé que exageraba, pero estos días, que he podido leer cosas sobre yoga, shiatsu… me he dado cuenta de que nuestro cuerpo necesita estirarse y tonificarse, y que sin ese mantenimiento nuestra máquina no puede dar su máximo rendimiento. Se trata de un planteamiento que cuesta más hacérnoslo cuando nos encontramos bien, pero que dadas sus bondades necesita que le pongamos fecha de inicio, sea cual sea el calendario por el que nos rijamos, ¿no creéis?

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