Adáptate o vete para casa. La base del Marketing Personal

La situación económica actual sin duda ha sido un freno para el desarrollo de estrategias de marketing innovadoras; dando paso a un marketing más orientado a la promoción y cortoplacista. El resultado de esta situación es que ahora la experimentación en técnicas de marketing se está desarrollando más para vender a las personas (en concreto en el entorno profesional) que a los propios productos, objetivo principal para el fueron creadas.

Los más de 4 millones de parados existentes son el potencial target que demanda estas técnicas, descontados los que están en paro y que no quieren trabajar casi de manera conceptual, los que ya complementan sus ingresos con la prestación por desempleo con otros trabajos obtenidos desde la economía sumergida, etc. Pero también quienes quieren cambiar de empleo para mejorar sus condiciones o simplemente porque no soportan la situación creada en la que el trabajo que antes hacían tres personas ahora lo tienen que hacer solos, o por cualquier otra circunstancia.

Pero, ¿qué necesita una persona hoy para venderse mejor? Al igual que sucede con los productos, cuanto mejor sean éstos, más posibilidades tendremos de venderlos. Y por mejor se entiende que estén bien capacitados, que tengan experiencia en el puesto y –de manera muy especial- que les guste trabajar en la ocupación para la que han sido elegidos. Pero estos tres simplificados tienen que ir unidos a otros de carácter psicológico como la fortaleza de la personalidad, el entorno familiar en el que se hayan criado… Configurando la suma de todos ellos nuestra identidad laboral.

Es decir, que lo de tener una buena presencia, dominar algún idioma, haber hecho algún master y hablar bien en público se queda en una manera muy simplista y desfasada de entender la cuestión de lo que se necesita para venderse uno mejor. Ahora la mejor manera de venderse en creyendo mucho en lo que uno hace, que es lo que nos dará la felicidad, pero también la capacidad de aguante frente a la adversidad, la constancia, una mayor facilidad para esforzarnos u otras muchas ventajas de calado.

El mercado laboral actual

Hace unos años dedicábamos casi en proporciones iguales un tercio de nuestra vida a trabajar, al ocio y a dormir. En estos momentos hay dos grandes circunstancias que han modificado esta distribución de nuestro tiempo: la esperanza de vida, que en nuestro país ya es de 80 años, y la carestía de trabajo. De este modo, las proyecciones a treinta años

marcan que el tiempo al trabajo se reducirá del 33% al 26%, incrementándose el tiempo de ocio hasta casi ocupar la mitad de nuestras vidas (del 33% al 47%). O, dicho de otra manera, con unos 25 años de trabajo tendremos que haber solucionado nuestra estructura patrimonial y económica, de tal manera que podamos vivir el resto de la vida.

Estas circunstancias sociales derivadas de las dinámicas económicas tienen que hacernos pensar que tendremos que reinventarnos en más de una ocasión para seguir siendo atractivos al mercado laboral. Y cuando me refiero a reinventarnos, no es solo en el caso de actualizar nuestros conocimientos, sino en el de reorientar nuestra vida laboral hacia ocupaciones acordes con la demanda existente en cada momento. No obstante, tampoco hay que alarmarse en exceso, ya que para los que hemos superado la barrera de los cuarenta años, la intrusión de los ordenadores en los entornos profesionales también nos pareció en su momento una gran barrera. Luego no solo nos adaptamos a eso sino a la llegada de internet, los móviles, etc.

De este modo, también debemos cambiar nuestro sentido de la movilidad para encontrar trabajo. Tendremos que entender que las oportunidades laborales son globales y que nuestro mercado es el mundo y no necesariamente donde hayamos nacido.

También tendremos que educar a nuestros hijos para que sean flexibles y orientarlos hacia actividades que realmente les gusten, con el fin de que toleren mejor los esfuerzos que de todo tipo se les pedirán. Para ello será importante inculcarles la necesidad de que definan con claridad aquello que más les agrade, que deberá unirse a aquello para lo que mejor estén cualificados. 

Causas que motivan a la reinvención profesional

En el citado contexto lo del Marketing Personal, lo de venderse, es secundario; lo que hará falta es saber reinventarse para seguir siendo atractivo. Porque si lo que ofrecemos es atractivo lo venderemos con mayor facilidad. Pero ahondando más en lo que nos tiene que inducir a reinventarnos, existen cuatro causas trascendentes que provocan la necesidad de dicha transformación:

Desgracia personal. El fallecimiento de un familiar próximo o amigo son su principal exponente. Se trata de un escenario en el que la personas buscamos encontrar un mayor sentido a nuestras vidas.

Desfase  profesional. En este contexto la persona es consciente de que ha dejado de ser funcional, por no disponer de la suficiente capacitación y actualización de sus conocimiento para el desempeño de su actividad.

Nuevas inquietudes. Las personas que optan por reinventarse en estas condiciones es porque buscan un mayor sentido a su vida profesional, estando dispuestas a sacrificar incluso parte de su retribución a cambio de una felicidad profesional.

Por accidente. Se trata de personas a las que las propias circunstancias de la vida les conducen a nuevas oportunidades, sin haberlo deseado o provocado ellas mismas.

Por lo que se refiere a las causas comunes nos encontramos que son de muy diversos tipos: por falta de motivación; por insuficiencia de retribución; por extinción, compra o fusión de la empresa en la que trabajan, cambios de localización del centro de trabajo; incompatibilidad con los superiores; falta de una dirección adecuada de la compañía en la colaboran, etc.

Todas ellas pueden activar la necesidad de una reinvención profesional, que no es ni más ni menos que el orientar nuestra trayectoria profesional en armonía con el entorno. Es decir y haciendo un símil, es aquello de hacer que el producto siga siendo una vaca lechera en base a su constante adaptación a las apetencias de los consumidores.

 ¿Por qué reinventarse?

Todos los procesos que intervienen en la reinvención profesional confluyen en el descubrimiento y explosión de las capacidades del ser humano. La felicidad debe ser la consecuencia de este proceso, pero no siempre se consigue. Es en estos casos cuando el individuo vuelve a su camino inicial con la experiencia y satisfacción del experimento realizado.

La búsqueda de la estabilidad y la seguridad personal no se puede alcanzar sin conocernos a nosotros mismos. Por tanto, sin saber como es uno es difícil precisar como podemos ser más útiles a los demás y qué papel jugar en la sociedad y en el mundo laboral.

Hay personas a las que les gusta salir de casa sabiendo a donde van y por qué caminos. Mientras que a otras les gusta más improvisar con el mismo fin. En la decisión de reinventarse es fundamental sentir la llamada del cambio interior y tener muy claro donde y por qué queremos llegar a un objetivo concreto en nuestro camino profesional.

Reinventarse no es cambiar de trabajo ni reciclarse, es dar curso a nuestras potencialidades para vivir motivados y encontrar el sitio profesional más adecuado en la vida.

Tras una fase en la que se manifiestan los síntomas de insatisfacción, se llega al autodiagnóstico de que tenemos un problema esencialmente de motivación en el trabajo.

Con posterioridad debe de llegar la reflexión para ahondar en este análisis y un plan de trabajo para profundizar de manera más técnica en el mismo. Para elaborar dicho plan de trabajo podemos utilizar a expertos o analizarnos nosotros mismos contando con la ayuda de personas de nuestra confianza. Superados estos estadios y una vez concretado lo que nos gustaría hacer profesionalmente deberemos analizar el mercado.

El proceso culmina con un plan de marketing para vendernos mejor en la nueva fase o en un plan de negocio, en los casos en que se opte por crear una empresa.

De todo ello, en cualquier caso lo importantes es entender cuándo y como debemos de reinventarnos en esta sociedad exigente y global que nos toca vivir. Las reglas del juego son las que son y saber gestionar mejor nuestra vida profesional debe ser una de las conclusiones de esta crisis. La sociedad necesita que nos reinventemos antes que vernos fracasar. Y por lo personal, los del marketing nunca dispondremos de un producto al que conozcamos mejor que a nosotros mismos… por lo que no hay excusas, ¿no creéis?

Carlos Alonso

26.07.10

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