Te lo mereces

Cuando era pequeño formaba parte de un sistema educativo en el que nos enseñaban a esforzarnos para lograr el éxito. Unos cuantos años después nos hemos dado cuenta de que lo del éxito está muy bien, pero que es más adecuado aspirar a la excelencia. Sin olvidarnos de que más importante que ambas cosas es ser feliz.

Aquella educación sin duda nos hizo más responsables y comedidos, lo cual tiene ciertas incompatibilidades para las mentes abiertas y creativas, que necesitan sentirse libres y arriesgar. De tal modo que fuimos una generación que tuvo que aprender por su cuenta que no hemos nacido para encajar, que podemos elegir y que lo distinto o alternativo, si es auténtico, gusta mucho.

Pero pensando en este paradigma también me he dado cuenta de que no aprendimos bien a decirnos: TE LO MERECES. Y es que tampoco nadie nos enseñó que hay cosas que se tienen que hacer simplemente porque nos las merecemos, que es una fantástica razón. Es decir, que la razón para hacer las mismas es la de hacerlas por nosotros mismos y porque necesitamos premiarnos.

También hay otro matiz del referido paradigma que es HACER LAS COSAS PORQUE NOS DA LA GANA. Se trata de otro argumento de primer nivel y que dice mucho de la autoestima de quien lo espeta. Y tengo que reconocerlo, me gusta mucho la gente que reconoce que hace las cosas porque le da la gana, porque demuestra un alto nivel de independencia, seguridad y respeto a sí mismo, que a todos nos convendría practicar de vez en cuando con atino.

Aquel viejo esquema afortunadamente está en plena demolición, pero convendría que rescatásemos muchos de los valores inherentes al mismo como los referentes al respeto, la honestidad, el compromiso… que fue lo mejor de aquel método, imperfecto como todos. De tal modo que os propongo aplicar un paradigma de vida en el que convivan los valores de uno y las libertades del otro. Todo ello aderezado con una pizca de educación emocional.

Bueno, me despido confiando que, hoy que comienzan las rebajas, hagáis buen uso del concepto porque no quisiera ser responsable de descalabros económico ajenos por una indebida aplicación del mismo. En cualquier caso, hacedlo porque os lo merecéis o porque os de la gana, pero hacedlo, ¿no creéis?

Por si acaso, creo que desconectaré el móvil…

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *